COMPLEJIDAD DE
EDUCAR AL SER DIVERSO EN
LO ÉTICO
La ética, “solo justifica una conducta si se tiene en cuenta el bien del otro, a pesar de todo” (Ortega, 2020: 24). A veces trata de Ser colectivamente, el rehén del otro en su misma identidad humana (yoismo), para concepcionarse como una ética humana educativa comprensiva. En la voz de May (2007), estamos viviendo tiempos inevitablemente difíciles, intensos, las crisis personales y colectivas y el dolor que ellas conllevan, son el pan de cada día para el ser humano. Cada ser tiene un mundo, una manera de ver, en el encuentro con el Otro, se resquebraja en el interior de cada uno y en el mundo con los otros. En esa relación con los otros, se genera el conflicto dentro de la convivencia, Pérez Serrano y Pérez Guzmán (2011), agrupan su causa creadora en categorías personales de acciones como: falta de apertura, pasión de poder, poca habilidad para llegar al entendimiento, rumores y comentarios dañinos, insultos, desavenencias y sentimientos heridos, falta de respeto e invasión de la intimidad, incoherencia con nuestra conducta por no corresponder con los valores del ser.
De estas acciones del ser en conflicto en su convivencia con el otro, se deduce que existe una conciencia egocéntrica, constituida por yoes y otros como entidades decididas a prevalecer en lucha entre sí mismas, todo se cae y no nos queda más que nuestro Ser interno para permanecer de pie.
En este sentido, la ética no es una cuestión de deberes, de justificar una buena conducta moral, es compasión, de responder a la pesadumbre del otro, a la situación del ser humano necesitado de ayuda. La compasión se ejerce hacia cualquier ser humano. (Ortega y Romero, 2019). En la voz de educar, la compasión no es sinónimo de clemencia sentida sino de responder humanamente ante el llamado del otro, con/pasión alteri dentro de nuestra propia humanidad que nos une: tantos yoes/tú. Es importante despuntar entonces, que el Ser desde que nace adquiere o no capacidades y son o no capaces de utilizarlas en beneficio propio o el de otros. Por supuesto, ello depende en gran parte del contexto en el que viven, del acceso a oportunidades socialmente creadas, del apoyo que reciban de los otros, del reconocimiento y respeto de los derechos humanos de todos.
La experiencia en el co/convivir educativo, es lo que va estipulando el ser persona, pero el ser requiere revisar su mismidad para que la convivencia con el otro sea más amigable que individualista, es hacer la vida tolerable con/pasión junto con el otro. Pero, ¿por qué es tan complejizante lo ético al educar en lo diverso?. En este sentido, se realza la ética de la diversidad humana, desde las ideas de Lévinas (2007), quien sustenta que la conciencia moral se adquiere en la intersubjetividad de las relaciones mediante la responsabilidad por el otro. Esta interacción tiene, según Giménez (2008), el rostro como una metáfora ética que representa un tipo de relación con el otro, por tanto “el rostro es aquí algo distinto de los rasgos característicos de una persona, que se ofrecen a la mirada. No debe entenderse en su uso habitual, sino que tiene sentido desde el punto de vista ético” (p.339), pues mirar el rostro de una persona es un acto ético, que implica percepción y conocimiento del otro.
Ahora bien, ¿cómo educar holísticamente lo ético si el ser interior no refleja realmente lo que es y debe ser con ese otro diferente, pero igual en lo humano?, ¿cómo educar si la mismidad se encuentra perdida en el individualismo egocéntrico de lo que se es y anhela ser?, ¿cómo transformar el ser del otro mediante el acto pedagógico que eduque y atienda a una población diversa? Es de hacer notar que en la educación “aprender a apreciar determinados valores no es una cuestión meramente curricular, es sobre todo una cuestión transversal que impregna el clima moral de los espacios de aprendizaje y convivencia en los que nos construimos”. (Martínez y Carreño 2020:10).
Solo a partir de las fuentes cognitivas del error del saber y metacomplejas del saber Ser para el saber co/convirir ético en lo diverso, es que se pueden encontrar las respuestas. En la voz de Morin (2005) es una manera de ver el mundo intersubjetivamente a partir de un proceso bio-afectivo-cognitivo-social-espiritual. Al principio es complejo en sí mismo por la cosmovisión sentida en la interioridad del Ser en sus fuentes de error, porque las personas tienden a pensar, conocer y actuar conforme a los mitos, creencias y prejuicios antes situaciones desconocidas y nuevas. Estos atributos por lo general son producto de las emociones que preparan al ser para la acción no compasiva sino adaptativa, las cuales se presentan con la incertidumbre y el miedo, derivados de las percepciones intrínsecas cargadas de emotividad por la angustia de la nueva vivencia.
El educar lo diverso, se convierte en la ceguera paradigmática por las antiguas creencias que viven en el inconsciente: cómo entendernos y comprendernos diferentes. La incertidumbre soslaya lo ético, cuando sucede algo o se vive susceptible de despertar aquellas viejas convicciones dormidas arraigadas en el paradigma de la diferencia. Manosalva, (2018), expresa que la diversidad se manifiesta en los sistemas humanos y sociales, pero la categorización lleva al estereotipo hacia la estigmatización.
Gran desafío se presenta al re-conocer al otro o lo Otro (co/convivr) en su propio misterio, o como dice Lévinas desde su otra forma que ser. En la co/convivencia, por los causales sociales vivenciados, se estigmatiza que todo ser humano vive en su propio mundo creado, pero que requiere un “un-ser-para-el-otro”. Entendernos diferentes, quiere decir, que de acuerdo con la experiencia que trae el docente en su formación inicial, anidada con la experiencia real de su hacer pedagógico actual, es que se reconstruye una cosmovisión educativa en interacción dialéctica bio/psico/emotiva/social/espiritual, con los otros y con lo otro cercano, interactuar con/pasión en la co/convivencia diversa.
Así, lo ético en la co/convivencia latente da un fin recursivo de la vulnerabilidad de lo humano y la situación de discapacidad. Todo ser humano, por el hecho de lo propiamente humano, tiene la capacidad de aprehender con/pasión la condición de disminuir o suprimir las barreras que obstaculizan ciertas interacciones homogéneas que segregan a otros, por sus diferencias notables.
Hoy, se reafirma que solo desde el sentir del actor protagonista de la ecología de la acción, es que se promueve el cambio paradigmático de las cegueras intrínsecas presentes en la persona con mirada homogénica, evidenciado según Morín (2001) en la importancia de enseñar en la comprensión. Esta significación compleja refiere a lo transcomplejo porque la comprensión de este educar, requiere el auge de una conciencia cognoscente que desdibuje la contaminación ecológica del mundo emocional de la convivencia tradicional homogénea y centrada en las diferencia, son una patología de la infelicidad al educar, por la no aceptación de los diverso de lo humano, causante del desequilibrio responsable de la atención colectiva de a aquellos humanamente vulnerables.
Una humanidad diversa tan emergente, requiere claridad para significar el quehacer ético del ser con el otro, que dé una razón trascendente a su existencia con el mundo. Necesitamos vivir desde una motivación que nos comprometa desde el Alma y alivie el profundo anhelo que las cosas signifiquen algo más que simplemente ser llevados por la corriente y que nuestro quehacer sea el regalo que hacemos a la vida, la expresión de lo mejor de nosotros. (May, 2007). El ser humano, en una totalidad única de una realidad educativa cambiante, es responsable de ese proceso de ser con el otro, por tanto, el Ser que tiene racionalidad comprensiva consciente cognoscente humanizante, logra aprehender la importancia de la sensatez natural de lo humano diverso.
Las ideas anteriores, aluden a un entretejido de hilos conectores de la multirreferencialidad de lo real, que entraña una concepción de totalidad, rompiendo con el paradigma de las diferencias, es el llamado a educar lo diverso en la propia sabiduría comprensiva holista del Ser, que implica mirar lo humano en la unicidad. (Perdomo et.al, 2020) Es la experiencia de la totalidad, lo que permite reconocer el humano en la que la espiritualidad comprensiva cognoscente, es el despliegue de la verdadera naturaleza incondicionada de la disposición de aceptar lo que se denota superficialmente diferente.
REFERENCIAS
Giménez, R. (2008). Estimulación de la Inteligencia Emocional para Fortalecer la Praxis Pedagógica en Docentes de la UPEL_IPB: Teorización. (Tesis Doctoral).Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Programa Interinstitucional de Doctorado en Educación UCLA UNEXPO UPEL. Barquisimeto, Venezuela.
Lévinas, E. (2015). Ética e infinito. Machado Edit.
Lévinas, E. (2007). Totalidad e infinito. Ensayo sobre el rostro y la exterioridad. Sígueme.
Manosalba, S. (2018).Liderazgo y comunicación: prolegómeno reflexivo para escuelas de enfoque inclusivo. https://doi.org/10.22370/ieya.2018.4.2.1140
Martínez Martín, M. & Carreño Rojas, P. (2020). El compromiso ético del profesorado universitario en la formación de docentes. Profesorado. Revista de Currículum y Formación de Profesorado, 24(2), 8-26. https://doi.org//10.30827/profesorado.v24i2.15150
May, P., y Saguez, S. (2017). Escuela del Alma. All Rights Reserved. http://www.escueladelalma.cl/es/).
May, P. (2007). De la cultura del ego a la cultura del alma. Serpa
Morín, E. (2001). El Método IV. Las ideas. 1998, 2º ed. Cátedra.
Morin, E. (2005). El método 5. La humanidad de la humanidad. Cátedra.
Ortega Ruiz, P. (2020). Educar desde la experiencia ética del otro. Revista Boletín Redipe, 9(2), 23–32. https://doi.org/10.36260/rbr.v9i2.908
Ortega, P. y Romero, E. (2019). A la intemperie. Conversaciones desde la pedagogía de la alteridad. Octaedro
Perdomo, Y., Rodríguez, M., y Machado, V. (2020). Educación Diversa Para Todos: Significaciones Imaginarias Descaminadas Entre Educación Especial E Inclusión. pp. 183-211.
González, F.C, Ávila, E.F, Piñero, M. L., & Castellón, A.(Eds.) (2020).Fenomenología de la Educación: Aportaciones Teóricas Y Experiencias Investigativas. Barquisimeto, Venezuela. UPEL IPB. https://doi.org/10.46498/upelipb.lib.0005
Pérez Serrano, G. y Pérez Guzmán, M. (2011). Aprender a Convivir. El conflicto como oportunidad de crecimiento. Narcea.

¿Cómo transformar el ser del otro mediante el acto pedagógico que eduque y atienda a una población diversa?, es una de las interrogantes sostenidas en el texto, en este sentido, como seres humanos estamos cargados de creencias, culturas, costumbres y tradiciones legadas, por lo que somos seres únicos, con particularidades biológicas, con valores y principios, con capacidades y limitaciones, con intereses, aptitudes, sueños, aspiraciones y propósitos de vida, sin pasar por alto que estamos en un constante cambio y transformación motivado a las propias percepciones e impresiones que se tiene del mundo, he allí lo diverso. Ahora bien, el acto pedagógico dado para generar un saber o conocimiento no puede perder de vista la diversidad de la población a la cual va dirigido el objeto disciplinar, pues quizás más que transformar el ser del otro, sería transformar dicho acto pedagógico que vele y garantice el reconocimiento del otro en lo diverso, sin perder de vista el valor de su constitución por su propio reconocimiento y el del otro sobre sí mismo.
ResponderEliminarDoctora Yarinés un análisis muy amplio del discurrir ético en la complejidad de la población en situación de discapacidad, es evidente lo difícil que puede ser cambiar la dinámica ética de la sociedad frente al entendimiento de la complejidad que atañe a las personas en situación de discapacidad, no es fácil lograr un cambio en el pensamiento que permita ver la realidad humana en cada individuo con discapacidad, la tendencia natural que tenemos a generalizar la percepción de lo humano nos lleva a ver a todas las personas en situación de discapacidad de una manera global, sin embargo cada tipo de discapacidad presenta unas características que afectan de manera particular a cada individuo, lo que hace que su entendimiento tenga que ser dinámico e individualizado.
ResponderEliminarMuy importante tu apreciación de la necesidad de cambio en el pensamiento de los docentes y en definitiva de cada una de las organizaciones y gestores que tienen a su cargo las personas en situación de discapacidad, un pensamiento desde la ecología de la acción se hace necesario como un mediador para superar como tú lo planteas, la patología de la infelicidad al educar, creo que el llamado a que los gestores seamos quienes debemos asumir una postura ética y profesional orientada a disfrutar la relación humana con las personas en situación con discapacidad y todo lo que de ella se desprende, sería el punto de partida de cualquier cambio que lleve a una verdadera inclusión en todas las esferas de la sociedad.
Estimada Dra. Excelente disertación muy a propósito de la crisis de las entidades humanas propias del siglo XXI, en el cual la cibercultura y el tema de las identidades hibridas y mutables ha venido a interrogarnos sobre ¿Quiénes somos? La esencia del ser humano trasciende las máscaras del poder, del tener, de los prototipos de la estética que venden las redes, de la vida fingida en los medios virtuales, del uso instrumental del otro ser humano como objeto de desecho, lo cual finaliza en la soledad y separatividad de todo el género humano en categorías.
ResponderEliminarConsidero que somos seres que requieren el cultivo de la interioridad para poder alcanzar el entendimiento y la comprensión de la solidaridad, del respeto profundo y auténtico hacia el rostro del otro sobre el cual habló Lévinas. Por tanto, aunque ese otro piense distinto a mí, puedo re-conocerlo y con-vivir con él, sin juzgarlo, desde el amor ético que comienza con la aceptación del otro, el respeto a su libertad de elegir su proyecto de vida y la hospitalidad entendida como la acogida mutua de nuestras humanas diferencias, buscando siempre el bienestar colectivo.